HOY HA SIDO UNO DE ESOS DÍAS...

Hoy ha sido uno de esos días. Uno de esos días en los que las emociones básicas se pelean tanto entre ellas que no sabes lo que estás sintiendo. Hoy se cumplía un año del comienzo del rodaje de Un Otoño sin Berlín. He paseado tranquilamente por las localizaciones de la película y he sentido alegría. Alegría por haber conseguido acabar la película y estar ahora disfrutando de las sensaciones que creamos en los espectadores.

Después he visto las noticias y he visto que un hombre ha asesinado a otra mujer en un pueblo cercano. La cólera ha ocupado cada poro de mi cuerpo. Y he odiado a esta sociedad podrida que no entiendo y que mata mujeres sin parar.

Seguido, me ha entrado miedo al pensar que no voy a ver una sociedad justa con las mujeres, la vida es demasiado corta para tanto cambio. No voy a ver igualdad en las calles y no la voy a ver en el mundo del cine. Y más miedo me ha entrado al pensar que no sé si las siguientes generaciones lo harán. Hasta la esperanza se pierde en uno de esos días...

Al llegar a casa ha llegado el turno de la tristeza, me he enterado de la muerte de Chantal Akerman. Un emblema para las mujeres cineastas, un ejemplo a seguir, un faro entre tanta oscuridad, una mujer directa que creía en su cine por encima de todo, un mito... La conocí en una de sus últimas conferencias. Estaba enfermita pero tenía unos ojos azules que brillaban como los de una niña.

Me voy a la cama y da igual todo. El primer aniversario del inicio de nuestro rodaje ha sido muy triste. Y el viento sur ha soplado fuerte.