LAS PELÍCULAS NUNCA SE ACABAN...

Un día perdido del mes de abril de 2011 escribí la primera palabra de Un Otoño sin Berlín.

Ayer, 12 de Julio de 2015 a las 15.30, acabé la película.

Muchas cosas han pasado en todo este tiempo. Muchos momentos buenos y otros, bastante duros. Como en todo viaje interesante, hemos descubierto lugares maravillosos, hemos hecho buenos amigos, también algún pequeño enemigo, nos han llevado al hospital por fiebres, hemos tenido diarrea y dolores de tripa, también hemos sonreído, hemos llorado, nos han dado ataques de risa, sin olvidarnos de las veces que nos han robado la mochila, las otras tantas que nos hemos perdido y las pocas que hemos encontrado la ruta, sin dudarlo nos hemos enamorado, para luego desenamorarnos y como no, hemos imaginado nuevas historias, hemos jugado y también en los momentos más sencillos y de la forma más inesperada, hemos sido felices.

Hasta llegar aquí, donde el viaje termina. La película está acabada, dura 95 minutos y tiene una imagen y un sonido de cine. Pero en el fondo sé que no es verdad. Un pajarito un día me dijo, que las películas nunca se acaban, que cada vez que alguien las ve empiezan de nuevo, para quedarse en el aire y volar hasta llegar al siguiente espectador. Igual que los buenos viajes.

Pensaba ayer que había acabado la película, pero hoy me doy cuenta de que todo acaba de empezar.